9. PALABRA DE ENTRENADOR

     Y estoy aquí. Otra vez. Sola. Como un puto dedo. Pero no pasa nada. Tranquílate estúpida. Sea lo que sea, todo saldrá bien, ¿no? Tośka, hay que tomar las riendas de la vida. Esto no puede ser tan difícil. La vida es como una cancha de fútbol. Los oponentes, los enemigos, hay que rodearlos, pasar. Derecha, izquierda, una pequeña piruetita y ¡goool! ¡Así se lo hace! ¿No me digas que se te ha olvidado ya? Respira Tośka, respira. La muchedumbre en las tribunas son como esa multitud de mirones. Hablando de los mirones, mirad estos, allí. 

-¿A qué te miráis, eh? ¡Ocupaos de sus problemas! ¡Por Dios! ¡Mi vida no es ninguna telenovela!

-Putos miradores - murmullé entre dientes.

Vale, piensa Antonina. No te llames así por casualidad...creo. Da igual. Probablemente ninguna de tus abuelas se llamaba así, pero es un nombre valiente, como tú. ¿Quién más te puede ayudar...? El entrenador fue tu última opción. El entrenador. Claro, el nuevo entrenador. Pues, me parece un poco creep, pero hay que intentar.  

*

-¿No te daba miedo confiar en un desconocido? ¿No preferirías hablar con tu padre adoptivo o con tos amigos?

-¡NO! En aquel momento confiaba más en este desconocido que en mi "padre" o "amigos". Usted Tú no lo entiendes.

-Perdóname Tosia, solo quería saber tu punto de vista, tienes el derecho de enfadarse. Entonces, cuenta me que pasó luego, adelante.

*

-Tosia, espérate, voy contigo. No te puedo dejar sola con ese loco. 

-Me da igual. Puedes hacer lo que te gusta. 

Olek. Me esté siguiendo por todas partes últimamente. No estoy segura quién es  el creep más grande, Olek o el nuevo coach. Ambos son unos bichos raros. Los bichos raros siempre se pegan a mí. Raro, ¿no? Tal vez yo también soy una de ellos. Pero a mí, el silencio no me gusta de nada. Pero tal vez, es mejor que nos quedamos callados. A veces quedarse callado es la única manera de salir. 

-¿Por qué no digas nada? - lo sabía que él no puede cerrarse la boca ni por un minuto.

-Porque ya estoy harta de gritar y por que me irritas. Así que te pido que no comentas nada más, ¿vale? Vale. Mira, es la casa del creep. Voy a llamar a la puerta y tu patrullas si no viene nadie.

-Vale. ¡Soy un mejor partulla! Pero...  - tonto.

*

Mirando a la puerta no sabía que expectar. Me atreví a levantar mi mano para tocar el timbre. Oí los pasos acercándose a mí. Por algún motivo me puse muy nerviosa. 

-Ya abro! - uno, dos, tres, no stress. - emmm Tosiaa... Tú... Tú, ¿qué haces aquí? - De verdad, no lo esperaba que él conocía mi nombre y que se volvía más estresado qué yo. Le faltaban palabras como sí tenía un hueco en su mente. 

-Buenas, ya sé que no nos conocemos bien pero... Soy Tosia. Pues, usted ya lo sabe y es que, la verdad es que necesito su ayuda. 

-Dime, ¿qué pasa? Intentaré hacer lo que puedo. Como ya lo has dicho, no nos conocemos bien pero puedes confiar en mí. ¡Palabra de entrenador! - se sonrió de medio lado y era mi turno de pasar de lo general a lo concreto... pero que casualidad... casí usó mi propia frase. Palabra de futbolista.

-Me permitiría usted dormir en su casa por unos días. Nos hemos enfadado con mi padre y amigos y no quiero ni verlos y...

-Claro, claro, por supuesto. Lo entiendo completamente. Pasa, pasa. - que fácil fue, ¿eeh? Tenía ganas de despedirme de Olek, porque sabía que se preocupaba por mí pero yo tenía que entrar en la casa del creep en caso de que era la única ocasíón. Solo me giré la cabeza a medio intento para mirar por la última vez hacía Olek. Tal vez esto también era mi única ocasión.

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